Con la llegada del coronavirus a Bolivia y a Tarija muchas cosas han cambiado respecto a la forma de vida, uno de los más extremos cambios ha sido el confinamiento obligatorio que ha asumido la población a fin de evitar el contagio.

A más de 60 días de acatarse esta medida, en su mayoría de forma estricta, la cuarentena se va rompiendo antes de instalarse una medida de flexibilización que regirá a partir del 1 de junio.

Las calles, mercados y centros de abastecimiento vuelven a verse abarrotadas de personas que buscan la forma de generar un movimiento económico para ganarse «el pan de cada día».

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